A veces, cuando sentimos que nuestra vida profesional ya no encaja, pensamos que tenemos que empezar de cero.
Nuevo trabajo. Nueva profesión. Nueva identidad.
Pero quizá el problema no sea que nos falte algo, sino que todavía no hemos aprendido a juntar todo lo que ya somos.
La experiencia de un sector. Una afición que nunca abandonamos. Una forma particular de resolver problemas. Personas que hemos conocido. Preguntas que llevamos años haciéndonos. Cosas que sabemos hacer y que nunca aparecieron en nuestra descripción de puesto.
Tal vez no se trate de reinventarse.
Tal vez se trate de integrar.
De mirar hacia atrás y descubrir que aquello que parecía una colección desordenada de experiencias contiene un hilo que todavía no habíamos visto.
No empiezas de cero.
Empiezas desde todo lo que ya eres.








