La innovación necesita identidad.
Si miramos constantemente lo que hacen los demás, corremos el riesgo de terminar haciendo todos lo mismo.
Por eso hay preguntas que merece la pena hacerse:
¿Qué sabemos hacer especialmente bien?
¿Qué nos hace diferentes?
¿Qué necesitan realmente nuestros clientes?
¿Qué podemos aportar nosotros que otros no están aportando?
La innovación no siempre consiste en crear algo espectacular.
A veces consiste en:
hacer sencillo lo complejo,
eliminar una dificultad,
mejorar una experiencia,
escuchar mejor,
o conectar ideas que nadie había conectado antes.
No necesitas parecerte más a los demás.
Quizá necesitas conocerte mejor para innovar desde lo que te hace diferente.
Pregunta para hoy:
¿Qué puedes aportar tú que no tendría el mismo sentido si lo hiciera otra persona?








