Un director general me dijo una vez:
—No entiendo por qué mi equipo no toma más decisiones.
Le pregunté:
—¿Qué ocurre cuando toman una decisión con la que tú no estás de acuerdo?
Se quedó pensando.
A veces queremos equipos autónomos sin estar preparados para aceptar sus decisiones.
Queremos iniciativa, pero intervenimos.
Queremos responsabilidad, pero controlamos.
Queremos que las personas piensen por sí mismas, pero seguimos dando las respuestas.
El liderazgo no consiste solamente en decir a otros qué hacer.
También consiste en crear el espacio para que otros puedan decidir.
Y eso puede ser mucho más difícil.
Porque delegar una tarea es relativamente sencillo.
Delegar una decisión implica aceptar que quizá no se hará como nosotros la haríamos.
Y ahí empieza otra conversación sobre liderazgo.








