Cuando analizo una empresa hay dos preguntas que siempre aparecen muy pronto:
¿Cuánto vende?
Y:
¿Cuánto gana?
Parece obvio.
Pero no siempre se comportan como uno espera.
Una empresa puede vender mucho y ganar poco.
Puede vender menos que otra y ser mucho más rentable.
Puede estar creciendo y, al mismo tiempo, estar destruyendo margen.
Por eso intento no quedarme solamente con la cifra de ventas.
Me interesa saber qué hay detrás.
Dónde gana.
Con qué productos.
Con qué clientes.
Con qué márgenes.
Y si cuando vende más, realmente gana más.
Porque crecer no siempre significa mejorar.
Y vender más tampoco.
A veces una empresa necesita vender más.
A veces necesita vender mejor.
Y en ocasiones necesita dejar de vender algunas cosas.
Por eso, cuando alguien me dice:
—Esta empresa está creciendo mucho.
Mi siguiente pregunta suele ser bastante sencilla:
¿Está creciendo ganando?








